El comienzo de esta historia no es una iluminación: es un apagón. Después de formar una banda de rock progresivo y tener aquellos quince minutos warholianos de fama, Lucio Mantel entendió que esa música ya no lo representaba. Separó su grupo, se fue de viaje y cortó amarras con todo el pasado inmediato. Al modo de los ascetas, ese despojo fue la forma de encontrar una esencia. No casualmente su primer disco de regreso tuvo carácter balsámico
¡Cuatro años de duro trabajo!Este mes de mayo cumplimos cuatro años al aire. Seguimos trabajando en la difusión de este maravilloso instrumento, ¡gracias por participar en nuestra historia!